El acné es una enfermedad de la unidad pilosebácea que se manifiesta con comedones (puntos negros y blancos), granitos y, en los casos más intensos, lesiones profundas y dolorosas. Es muy frecuente en la adolescencia, pero también puede aparecer o persistir en la adultez.
¿Por qué es importante tratarlo?
Además de su impacto en la autoestima, el acné no tratado puede dejar manchas y cicatrices permanentes. Consultar en forma temprana permite controlar los brotes y prevenir estas secuelas.
¿Cómo se trata?
Cada tratamiento se indica según el tipo de acné, su intensidad y las características de cada paciente. Puede incluir productos tópicos, medicación oral y una rutina de cuidado de la piel adecuada. Como complemento, algunos procedimientos como el peeling químico ayudan a mejorar la textura de la piel y las marcas.
Manchas y cicatrices de acné
Una vez controlados los brotes, existen tratamientos para mejorar las secuelas, como el láser Erbium Yag Pixel y los peelings, que se indican según el tipo de cicatriz y de piel.