La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente la zona central del rostro: mejillas, nariz, mentón y frente. Suele comenzar con episodios de enrojecimiento que, con el tiempo, pueden volverse persistentes.
¿Cómo se manifiesta?
- Enrojecimiento facial y sensación de calor o ardor.
- Telangiectasias: pequeños vasos visibles en la superficie de la piel.
- Granitos inflamatorios que pueden confundirse con acné.
- Piel sensible, que se irrita con facilidad.
Factores desencadenantes
El sol, el calor, los cambios bruscos de temperatura, las bebidas alcohólicas, las comidas picantes y el estrés pueden desencadenar o empeorar los brotes. Identificarlos es parte fundamental del tratamiento.
¿Cómo se trata?
La rosácea no tiene una cura definitiva, pero puede controlarse. El tratamiento se indica en forma personalizada y puede combinar cuidados específicos de la piel, medicación tópica u oral y luz pulsada intensa Harmony, que mejora el enrojecimiento y las telangiectasias. La fotoprotección diaria es indispensable.